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Partidarios de Trump corriendo en círculos anunciando boicotear Twitter dejando sus cuentas para irse a otra red social y contrarios a Trump celebrando el bloqueo de mensajes y suspensión indefinida de la cuenta del anaranjado primer mandatario.

Ya tenemos claro que el mega broceado presidente hizo de las suyas hace unos días al apagar el fuego con papel con todo el desmadre que se armó en el Capitolio y producto de eso, Twitter, Facebook e Instagram suspendieron sus cuentas indefinidamente o al menos, hasta que deje el cargo de presidente de EEUU.

¿La razón? Usar lenguaje agresivo, provocar e incentivar la violencia lo que en las oficinas de las redes sociales se tomó como un atentado a la estabilidad del país.

Todo eso rematado un un video que subió Trump, muy en modo pasivo-agresivo (como cuando tu novia te dice “si quieres ir, vete. No pasa nada. 😈”) a Facebook y a Twitter haciéndose el desentendido de toda la situación.

La guinda de la torta, es que ya sin sus redes sociales disponibles, Don Mandarina se fue a su canal de Youtube para lanzar sus últimos descargos y el tiro le salió por la culata. Youtube suspendió su canal indefinidamente. Ya no puede subir videos ahí tampoco.

¿Es esto censura y un atentado a la libertad de expresión?

Sin mayor rodeo, no, no es un atentado a nada ni es censura.

La libertad de expresión es la posibilidad que tiene tu tío Boris de ponerse borracho en una fiesta familiar y lanzar comentarios homofóbicos, racistas y xenófogos sin temor a terminar preso o con una multa. La ley le permite decir estupideces siempre y cuando no agreda, injurie, ni difame a nadie.

En la mayoría de los países de occidente esto es una máxima. Tú puedes decir las estupideces que quieras bajo la premisa de es mi opinión y todas las opiniones merecen respeto y no pueden ser censuradas. Por estúpida que te parezca mi opinión.

Pero claro, si el tío Boris viene con sus pendejadas en la fiesta de Navidad o el cumpleaños de la abuelita, seguro que en breve le pones un trozo de torta en un tupper y rápidamente lo despachas a su casa pa’ que se eche una siestecita. Nadie quiere un tío Boris por ahí arruinando todo con sus comentarios.

Eso fue lo que hicieron las redes sociales con Mr Bad President. Las redes sociales tienen políticas y normas de comportamiento, que de hecho tu aceptaste sin leer cuando abriste tu cuenta y en donde te comprometes a no utilizar un lenguaje violento, agresivo y a aceptar las sanciones y medidas que ellos arbitrariamente decidan implementar si consideran que te saliste de madre.

Don Trump es el tío borracho y sin filtro que no piensa lo que dice y se cree dueño de la verdad. Lo mandaron a dormir la siesta. Al menos hasta el fin de su mandato.

Parecen lugares públicos, parecen ONGs, parecen Estados, pero las Redes Sociales son empresas

La gente se extraña porque hemos vivido con tanta libertad el uso de las redes sociales que se sienten y el derecho a exigir a las redes sociales que hagan cosas que no tienen porqué hacer.

Las redes sociales son empresas y venden principalmente anuncios publicitarios. Su negocio es: te dejo disfrutar de mi plataforma, a cambio me dejas mostrarte anuncios basados en los datos que voy tomando de tu navegación. (ya te expliqué esto con más detalle en el análisis del documental The Social Dilemma)

Esto es como cuando ibas a jugar a la pelota con tus amigos del barrio y justo al matón de la pandilla se le ocurría reírse de lo feo que corre Raulito, el dueño de la pelota.

Raulito, cansado del bullying, toma su pelotita bajo el brazo y se va corriendo a casa dejando a todos los demás niños con ganas de jugar.

Mark Zuckerberg (Rauilito) es el dueño de la pelota. Si no le gusta lo que haces, toma la pelota y no te deja jugar.  Si no te gusta su actitud, pues cómprate una pelota y luego convence a todos tus amigos para que jueguen contigo. Su pelota, sus reglas.

El peeeeero es que lo de Mr Calabaza parece arbitrario, parece a dedo y parece que es algo personal. Como si los demás mandatarios del mundo que se les sale la cadena de la bicicleta con sus dichos no fueran merecedores del mismo trato.

¿Qué pasará cuando Facebook o Twitter silencien o bloquean a alguien que sí me cae bien y con quien sí esté de acuerdo con las pelotudeces que dice?

Porque para la mayoría de las publicaciones que hacemos, las plataformas tienen motores de inteligencia artificial que identifican si un post es violento o si infringe las normas, pero en este caso fue una decisión desde la gerencia.

¿Quién decide sobre lo que está bien y mal? ¿Un gerente? ¿Un magnate igual de poderoso que un presidente?

Tus derechos a recibir info y decir tonteras

Lo único claro acá es que tienes el derecho a decir las estupideces que quieras o escuchar a los estúpidos que te plazca. Pero no tienes el derecho a escucharlos a través de espacios privados, como son las redes sociales.

Lo que le pasó a nuestro no tan querido Donald, es que su estrategia de comunicación era igual de monopólica que la plataforma que utilizaba. Hablaba todo por Twitter y no usaba los canales oficiales del Gobierno de los EEUU. Le cerraron la cuenta y quedó mudo.

Si tu eres un emprendedor y tu único canal de comunicación con tu audiencia/público es una cuenta de redes sociales, ojo ahí. Porque puede que un día el impredecible Mark decida tomar la pelota e irse del juego y te dejará mudo a ti también.

Mi recomendación, ve armando un ecosistema digital. Escribe un blog, ten una página web, sube videos a Youtube, registra tu negocio o actividad de Google Business, ten una lista de correos electrónicos, las posibilidades son muchas.

Que lo de Donaldcito, te sirva de inspiración. Un besín.

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